Arzhel salió de la habitación y yo me acomodé en la cama, suspirando con una mezcla de alivio y cansancio. Sabía que iba a asegurarse de que Ciprian realmente se hubiera marchado, y aunque estaba segura de que el mafioso no volvería esa noche, me resultaba entretenido imaginar lo que Arzhel le diría si lo atrapaba cerca de mi puerta.
Unos minutos después, Arzhel regresó. Cerró la puerta del cuarto detrás de él con un movimiento firme y para nada ruidoso, sus ojos chispeaban con una mezcla de di