La mañana estaba tranquila, el aire fresco soplaba ligeramente mientras caminaba hacia la casa de Rune con una bolsa de papel en una mano y un nudo en el estómago que no lograba deshacer.
Había preparado todo con cuidado, asegurándome de incluir ropa limpia, víveres esenciales y algo de comida que podría durar un par de días. Sabía que debía actuar como si todo esto fuera completamente normal, como si realmente me importara que él estuviera cómodo, pero en el fondo, la idea de pasar tiempo con