El sonido de mi teléfono vibrando en el bolsillo me sobresaltó mientras caminaba hacia mi departamento. Había sido un día largo y agotador, pero al ver el nombre de Arzhel en la pantalla, algo en mi interior se calmó. Abrí el mensaje lo más rápido que pude.
«Reúnete conmigo en mi departamento. Es urgente. Cristopher está aquí también. Tenemos que hablar».
Por un momento, sentí que el cansancio de mi cuerpo se desvanecía, siendo reemplazado por una mezcla de anticipación y curiosidad. Cambié de