Los Martín no solo controlaban la ciudad. En algunas partes del país, ellos eran la ley. Así que si alguna vez quería una verdadera oportunidad de libertad, tenía que desaparecer a un lugar donde nunca pensaran buscarme.
Empaqué un par de maletas y me dirigí hacia el valle antiguo, cerca de donde mis padres, que en paz descansen, solían vivir.
Ese lugar era tan remoto que ni siquiera aparecía correctamente en el GPS.
Y sabía, en el fondo de mi corazón, que ninguno de los Martín ni siquiera pensa