Capítulo 69. La boda.
El jardín para la boda estaba precioso, lleno de vida y olores. Había muchas rosas por todas partes: algunas rojas como el amor mismo y otras blancas como la espuma o la paz.
Sus pétalos, suaves y un poco curvos, se habían caído y cubrían el suelo, creando una alfombra de colores que conducía al altar. Era un sendero natural, bonito y especial que llevaba directamente hasta el altar, donde iban a pronunciar sus votos. Y justo al final de ese camino de pétalos, él estaba, aunque para sus ojos es