Capítulo 104. Indignación.
El falso Giovanni se paseaba con una calma exasperante por el impecable jardín, su figura erguida y su andar despreocupado. Era como si supiera que estaban a punto de aparecer, como si cada uno de sus movimientos calculados estuviera orquestado para recibirlos.
Con las manos metidas en los bolsillos del pantalón, giraba la cabeza de vez en cuando, observando las flores o el cielo, pero en cada uno de esos gestos había una sutil anticipación, una especie de reto silencioso.
El aire a su alrededo