ALIANA
Ir de compras con Jenna era terapia; era exactamente lo que necesitaba. Jenna es ruidosa, frontal, segura de sí misma, realista y simplemente ella misma, que es lo que me hace adorarla. Ella nunca te ocultaría nada, no importa cuán desagradable sea la verdad; te la diría a la cara.
—Te lo digo en serio —dijo Jenna, arrastrándome de la muñeca hacia la tercera tienda en menos de veinte minutos—, si hoy no compras algo peligroso, te desheredo.
—Yo soy peligrosa —protesté—. Emocionalmente.