MICHAEL
No lo noto al principio.
Es King quien lo hace.
Está de pie cerca de la mesa de café, girando el tapón de una botella de refresco, con los ojos fijos en Aliana de esa forma demasiado silenciosa que tiene cuando algo le parece raro pero aún no tiene las palabras para describir lo que siente. Camina hacia ella lentamente, como si temiera que pudiera huir.
—Mamá —dice.
Ella se gira de inmediato. Como si hubiera estado preparándose para que alguien la llamara por su nombre.
—Hola, cariño. —