MICHAEL
Camino de un lado a otro en la sala del tribunal, por primera vez en toda mi carrera me siento confundido. Veo los rostros de los demandantes, los padres de las víctimas, y la presión es enorme. Hoy se permiten cámaras —caso de alto perfil, interés público— y siento cada lente apuntándome como una pregunta cargada. Mi nombre pesa en los murmullos.
Creen que estoy aquí para perder.
No saben que ya perdí todo lo que realmente importa.
Me ajusto los puños lentamente y con deliberación. Si