ALIANA
Cuatro meses viviendo con Michael Hamilton han sido tanto el cielo como el infierno para mí.
Cuatro meses despertando en un ático que parecía sacado de *Vogue*, que apestaba a lino fresco y colonia de alta gama, y acompañada por un hombre capaz de ganar una medalla olímpica en terquedad, que no me dejaba respirar ni un momento lejos de él, ya fuera por miedo a que me fugara o por cualquier otra razón que hubiera logrado conjurar en su mente.
Durante cuatro meses, fingí que mi corazón no