MICHAEL
Aliana es un problema hoy.
Ha estado tan feliz y animada todo el día que no tengo ni idea de qué hacer con ella; se siente tan bien verla así. Soy feliz cada vez que ella lo es y estoy completamente agradecido por este momento.
Está sentada al borde de mi escritorio, con las piernas cruzadas a la altura del tobillo y la falda subida lo justo para ser distractora sin ser obvia. Sus dedos juguetean con un bolígrafo que no es suyo, girándolo lentamente, mordiéndolo, sonriendo con picardía,