Leer esa carta que había permanecido entre mis cosas por tanto tiempo, fue lo más difícil del mundo. Enfrentarme a esa dolorosa verdad no tenía ningún sentido para mí y el único reflejo que me hizo reaccionar fue gritar con todas mis fuerzas.
Jamás me había sentido tan triste y tan sola.
La carta continuaba:
…Pero lo más difícil, y lo que me hace la mujer más cobarde del mundo, es haberte ocultado otra gran verdad que nunca quise decirte, pero que mereces saber.
No soy tu madre biológica. Lle