«Eres nuestra esencia, Adamá».
«¿Qué? No entiendo».
«Tu sacrificio nos salvará a todos».
Wendy despierta de golpe y mira a su alrededor, un poco desorientada. Reconoce el color pastel de las paredes, las cortinas coloridas y los cuadros de paisajes fantásticos que ella misma pintó cuando era más joven, en tiempos en los que no tenía la responsabilidad de una biblioteca ni los laboratorios de investigación sobre sus hombros, como la única heredera de Tom Donatello.
—¿Liah? —musita con dificultad