A pesar de que solo estaban hablando por teléfono, Maddie sintió su corazón derretirse de ternura al escuchar a Leo decir que la extrañaba, gesto que la dejó sin palabras. Ante esta situación, pensó que siendo una experta en el arte del coqueteo, su orgullo no le permitía ser vencida por un chico principiante como el pelirrojo virgen. Con esto en mente aclaró su garganta y reviró seductoramente.
—¿Por qué me extrañas? Si mañana nos vamos a ver de nuevo.
—Lo sé —suspiró el muchacho inocente, qu