Antes de desahogar su atribulado corazón, Leo suspiró pesadamente para intentar acomodar las ideas que revoloteaban en su cabeza.
—Creo que perdí mi oportunidad con esa chica —comenzó a hablar en un tono deprimido—. Anoche, si recuerdas que estábamos charlando de mi cita fallida, cuando ella me llamó por teléfono.
—Ajá, ¿qué pasó? —intervino Mike, ansioso por enterarse del “chisme”.
—Bueno, pues, coqueteamos por largo rato en el teléfono y todo iba bien, hasta que ella me llamó “extraterrest