Leo sintió repelús en el momento en que esa atrevida mujer lo besó en la mejilla, que se limpió instintivamente y dio un paso hacia atrás con la intención de alejarse. Rose sonrió perversamente al ver que había puesto en aprietos a su víctima y luego añadió fingiendo inocencia.
—Espero que cumplas con tu promesa de llevarme a una cita.
—¿Eh? ¿Cuándo prometí eso? —preguntó alterado.
—¡Tontito! No me hagas quedar mal frente a todos, recuérdalo —se burló, para luego despedirse de los demás—. Bue