Maddie jadeó al oír la propuesta de Leo, que inmediatamente alzó la cabeza para asegurarse de que había escuchado bien. Al ver que él miraba fijamente al mar inexpresivo, no le quedó de otra que preguntarle directamente para confirmar lo que él había dicho.
—¿Qué dijiste?
El chico pelirrojo volteó a verla fijamente y respondió muy seguro.
—Que quiero tener sexo contigo.
«¿Acaso fue poseído o qué mosco le picó?», se preguntó la aturdida joven al ver la expresión calmada de ese muchacho, quien