Tras leer varias veces el mensaje que Leo le había enviado, Jonathan reaccionó y se levantó de la mesa para dirigirse a su habitación.
—¿A dónde vas? —preguntó Jacob sorprendido por su repentino movimiento.
—¡Ah! Es un mensaje urgente que me mandó mi abogado, tengo que hablar con él ahora mismo —mintió desesperado por abandonar el comedor.
—Entiendo, suerte, con ello.
Jonathan no escuchó esto último, ya que estaba corriendo apresurado por las escaleras mientras marcaba el número de Leo para