Cuando al fin lograron que Maggie se calmara, Claire recordó que Leo estaba frente a ellos e inmediatamente se dirigió a él.
—Siento que hayas tenido que ver esto —comenzó a disculparse—. Regularmente Maggie es tranquila.
—¿Por qué te disculpas? Creo que es normal que los bebés lloren, de seguro se asustó con mi apariencia —bromeó Leo.
Aunque esta respuesta parecía convincente, Claire sentía la necesidad de aclarar las cosas con Leo.
—¡Qué dices! Ella no hace eso, de verdad, espero que no te