Tribu.
Alexander obedientemente comió lo que le habían traído.
La verdad era que no había disfrutado la comida, lo único que deseaba era saber y poder entender qué era lo que había pasado.
Según sus recuerdos, hacía solo unas horas había hecho suya a su compañera, pero ahora resultaba que habían pasado dos días y Daría se había marchado de la manada.
—Por favor, hablen ya —pidió a modo de súplica.
Los padres de Alexander se sentaron, en la cama cerca de él.
—Sé que todo esto debe ser difícil, hijo, pe