El momento esperado.
Daría.
Rubí salió de mi habitación casi corriendo, yo suspiré, porque sabía que Alexander tenía razón, muchas cosas habían cambiado en mí. Y yo lo podía sentir, era como si algo fluyera en mí y quisiera salir.
Desde ese día, las visitas de Dionisio se hicieron más seguidas, los días fueron pasando y evité al máximo toparme con Alexander.
No porque tuviera vergüenza o algo parecido, sino que las ganas de estar con él se hacían cada día más fuerte, y así llegó el día de mi cumpleaños.
Desde temp