Punto de vista de Mariana
Aparqué mi camioneta en el rincón más alejado del aparcamiento del centro comercial, donde el asfalto estaba agrietado y la maleza se abría paso. Apagué el motor y me senté un momento, observando la entrada a través de mi parabrisas polvoriento. Necesitaba cambiarme antes de ir a Industrias Ross. Presentarme con pinta de vivir en mi camioneta no era una opción.
Agarré mi bolso —una mochila sencilla y resistente— y salí. Crucé rápidamente el aparcamiento, sin apartar la