Punto de vista de Mariana
Incliné mi cuerpo y guié a Yelena por el borde del edificio, manteniéndome justo fuera del alcance de la cámara. Mi mente seguía buscando cada posible salida, cada callejón, cada puerta, cada sombra que pudiera ocultarnos.
Nos movimos así durante un buen rato. De callejón en callejón. De calle en calle. Sin quedarnos quietas más de unos segundos. Cada vez que creía que teníamos el camino despejado, Graves me corregía con nueva información.
"Vehículo acercándose por la