Punto de vista de Mariana
Conduje hasta estar lo suficientemente lejos como para respirar sin sentir que me vigilaban. Las luces de la ciudad se desvanecieron tras mí, reemplazadas por autopistas oscuras y carreteras vacías. Seguí conduciendo hasta que los edificios se hicieron menos visibles y las farolas dejaron de aparecer. Entonces me detuve en un estacionamiento vacío detrás de un centro comercial que había cerrado hacía horas. El motor de la camioneta tictacaba mientras se enfriaba. El si