Merit
—¡Mueve los pies ahora mismo! —gritó Mateo a pleno pulmón.
—No voy a ninguna parte contigo —dije con claridad. Me mantuve firme en el centro del oscuro contenedor de envío.
—Caminarás o te meteré una bala en la cabeza —gritó de vuelta. Su voz era frenética y completamente desquiciada.
—No me vas a disparar —le dije con calma.
—¡No me pongas a prueba! —rugió. Dio un paso rápido hacia delante y presionó el metal frío de su pesada pistola directamente contra mi mejilla.
—¡Mateo, por favor, d