Michael
—Quítate de en medio —dije.
—Estás cometiendo un enorme error —respondió Theo. Estaba de pie justo delante de las puertas de salida del aeropuerto, bloqueándome el paso.
—No tengo tiempo para esto —le dije. Empujé su hombro a un lado y caminé con rapidez hacia el coche negro que esperaba fuera. El aire de la noche era helado.
—Tu padre dio una orden directa —gritó Theo. Corrió para alcanzarme. Sus zapatos golpeaban con fuerza el pavimento de concreto—. Dijo que debíamos esperar a que ll