Punto de vista de Mariana
Era el cuarto de suministros. Pequeño y estrecho. Apenas había espacio para nosotros dos. Los estantes cubrían las paredes, repletos de sábanas y productos de limpieza. El aire estaba viciado, cargado de polvo.
Estábamos muy cerca. Demasiado cerca. No había otra opción. Su pecho estaba a centímetros del mío, su respiración lenta y controlada. Podía sentir su calor, el suave vaivén de su cuerpo.
Los pasos se hicieron más fuertes. Más cerca. Voces bajas y controladas. Gu