Punto de vista de Mariana
El interior del palacio era silencioso. Limpio. Organizado. Los suelos eran de piedra pulida, las paredes adornadas con retratos y tapices. El personal se movía a nuestro alrededor con rapidez y concentración, absortos en sus tareas. Nadie nos prestó atención. Pasábamos desapercibidos. Solo dos trabajadores más. Nada especial. Nada importante.
—Izquierda —dijo Dimitri en voz baja.
Giramos. El pasillo era más estrecho aquí, con menos gente. Bien. Las paredes eran lisas,