Los días habían comenzado a pasar, y Renzo ni siquiera estaba seguro del cambio radical en la actitud de su madre. Ella no mencionó a Luisana para nada, ni tampoco a los artículos que aún continuaban circulando por internet.
—No sé si me da más miedo que ella esté en silencio o que maldiga a los cuatro vientos —menciona Lena mientras comienza a caminar, atrayendo el caballo hacia el establo.
—Nunca puedo dejar de pensar que ella trama algo. ¿Simplemente le dije que me iba y dejó de molestarme?