El portal parecía respirar, su luz pulsante envolviéndolos con un resplandor cegador. La energía que irradiaba no era ni cálida ni fría; era un equilibrio perfecto, como si el mismo universo los hubiera convocado a cruzar esa barrera. Ethan y Afrodita sintieron cómo sus cuerpos se volvían ingrávidos, sus formas parecían disolverse y fluir dentro de un río de pura luz.
Ethan intentó hablar, pero no había palabras. Solo podía sentir, como si su esencia estuviera siendo despojada de todo lo superf