La marcha a través del terreno montañoso se volvió más ardua con cada paso. El aire era frío y denso, cargado de un silencio que parecía envolver al grupo. Incluso Poseidón, que solía liderar con confianza, estaba más callado de lo habitual, su mirada fija en el horizonte.
—¿Creen que esto nos llevará a algo más que otra trampa? —preguntó Lyros, rompiendo el silencio. Su voz tenía un tono de sarcasmo que no logró ocultar del todo su inquietud.
Ethan, que caminaba detrás de él, alzó la vista del