El amanecer comenzaba a asomar tímidamente por el horizonte, pero su luz no traía consuelo. El cielo estaba cargado de nubes grises que prometían más tormentas, y el aire húmedo parecía sofocar cualquier intento de esperanza. El grupo avanzaba en silencio, guiado únicamente por las inscripciones grabadas en los restos del geoglifo que los había llevado hasta allí.
Afrodita caminaba al frente junto a Poseidón, con Ethan siguiendo unos pasos detrás. Su mirada permanecía fija en el suelo, como si