El rugido del desfiladero llenó el aire, como si las montañas estuvieran vivas y reclamando el control del terreno. Las sombras se alzaron con formas grotescas, cada una distorsionada por el peso de los miedos de aquellos que enfrentaban. No eran simples enemigos, sino reflejos oscuros que parecían surgir de las profundidades del alma.
Afrodita sintió cómo el aire se volvía pesado a su alrededor cuando una figura surgió entre la niebla. Alta, elegante y deslumbrante, la mujer que se alzaba fren