Por Oliver
Tati reaccionó de la peor manera.
-¿No va a volver más?
Rompió en llanto y vino a mis brazos, buscando un consuelo que yo estaba lejos de poder brindarle.
La abracé con ternura, pero no podía prometerle que su tía iba a volver, no lo sabía.
-Sí, mi cielo, la tía va a volver pronto.
Le dijo mi suegra, muy incómoda.
-Pero dentro de dos días es mi cumpleaños.
El llanto se profundizó.
-Vamos a llamarla ahora.
Mi suegra, sin dudar, marcó el número de teléfono de mi cuñada.
Charlotte no co