Por Charlotte
Mi teléfono no dejaba de sonar y en la pantalla aparecía una y otra vez el nombre de mi madre.
Lo ignoré, realmente estaba descansando, entre otras cosas, de mi madre.
Volvió a sonar el celular y esta vez era mi padre.
Tampoco lo atendí, pero cuando insistió, pensé que podría ser algo serio.
-¿Charlotte, por qué no atiendes a tu madre?
Me recrimina mi padre, a modo de saludo.
-Tenía el celular lejos.
Era mentira y él lo sabía, pero no insistió con ese tema, porque tampoco podía de