Capítulo 28
Sentí el brazo de Luciano rodeando mi cintura y, por un instante, el tiempo pareció detenerse.
Su rostro estaba muy cerca del mío. Podía sentir su respiración sobre mi piel.
Durante una fracción de segundo pensé que iba a besarme, que me recordaría.
Mi corazón latía a mil por hora. Pero reaccioné de inmediato.
Apoyé mis manos sobre su pecho y lo empujé con todas mis fuerzas.
Él dio un paso hacia atrás, sorprendido por mi reacción.
—No te creas tan importante. Un beso mío tienes que