Capítulo 13
Luciano cerró la puerta de la pequeña habitación con cuidado y me miró con preocupación en los ojos. Se acercó y me tomó de los hombros.
—¿Qué está sucediendo? —me preguntó en voz baja —. ¿Por qué ahora tienes que atender a Noelia como si fueras una empleada?
Me senté en la cama y respiré hondo varias veces. Tenía un nudo en la garganta. Le conté todo lo que había pasado: que Daniel me estaba amenazando con información sobre mis padres y que podrían enviarme a la cárcel. Le expliqué