El aire se volvió pesado cuando las palabras de mi confidente se deslizaron entre nosotros como un adiós anticipado.
Mi corazón tembló, aferrándose a un vínculo que se desvanecía sin remedio. Había tomado su decisión: marcharse de mi vida. ¿Había cometido un error? ¿Acaso mi amor por Jacobo estaba empujándolo lejos, sin posibilidad de retorno?
Era una verdad amarga, imposible de disfrazar. Él era una persona magnífica, alguien que había estado a mi lado en las sombras y en la luz. Pero si no c