Patrick llevaba a Amber apresuradamente por los pasillos de la fortaleza, con el rostro tensado por la ira. Ella, molesta y frustrada, intentaba liberarse de su agarre, pero su fuerza la mantenía sujeta sin esfuerzo.
El eco de sus pasos resonaba en las paredes de piedra hasta que, al llegar a su habitación, Patrick abrió la puerta bruscamente y la empujó suavemente dentro antes de cerrar la puerta tras ellos.
Amber, jadeando por la tensión, lo miró con el ceño fruncido, pero antes de que pudie