Esa noche, mientras Patrick y yo nos quedábamos a solas en nuestra habitación, la inquietud no me dejaba descansar. David tenía razón, no podía seguir ocultando la verdad.
Si quería proteger a nuestra familia, tenía que contarle todo a Patrick. Pero el miedo me hacía dudar, no sabía cómo él lo tomaría ni qué consecuencias tendría.
Patrick se dio cuenta de mi silencio, como siempre lo hacía. Me conocía demasiado bien.
—Amber —dijo suavemente, mientras me acariciaba el rostro—, noto que algo te