Al día siguiente, cuando Amber regresó a trabajar después de la tensión del día anterior, Patrick ya la esperaba, aunque no lo expresaba abiertamente.
Había sido atendido por los sirvientes, que lo habían bañado y alimentado. Sin embargo, la presencia de Amber cambió todo su estado de ánimo. La habitación parecía más pequeña, más cargada de tensión, apenas ella entró.
Patrick la observó detenidamente, como un lobo vigilando a su presa. No había duda en sus ojos. Ya no intentaba ocultar sus des