Amber intentó moverse, pero el cuerpo aún le pesaba como si estuviera atrapado en una bruma. La fiebre había disminuido, pero la debilidad permanecía, impidiéndole hacer más que observar a Patrick.
Él seguía a su lado, sin despegarse ni un momento, con los ojos cargados de preocupación pero también de una ternura inesperada.
—No deberías estar aquí así conmigo—susurró ella, su voz apenas un hilo. No tenía la fuerza para decir más, pero sabía que estaba mal que un príncipe, alguien tan importan