Esa noche, David y yo nos fuimos a dormir con el corazón pesado. La preocupación por Jessica nos tenía intranquilos.
Sabíamos que ella estaba en peligro, que ese hombre con el que salía no era alguien en quien se pudiera confiar, pero, por mucho que intentáramos protegerla, parecía que se aferraba más a él.
El cansancio finalmente nos venció, aunque el miedo por lo que podría pasar seguía rondando nuestras mentes.
Mientras tanto, en la oscuridad de su cámara, el príncipe Patrick no podía dorm