Cuando llegué al castillo, sentía la rabia bullir en mi pecho. Era mi día libre, pero allí estaba de nuevo, caminando hacia él como si mi vida le perteneciera.
Cada vez que el príncipe Patrick me llamaba, no importaba cuán agotada o molesta estuviera, tenía que ir. Mientras subía las escaleras hacia sus aposentos, intenté apartar los recuerdos del día anterior, pero fue inútil.
Su mirada sobre mí, sus preguntas, ese extraño e intenso momento... Me sentí avergonzada al pensar en lo que podría