Ted detuvo su auto justo en la entrada de la casa de Charlotte, estaba impaciente por todo lo ocurrido y por lo feliz que vio a Elijah en la apertura de aquella librería de Lena. Toco el timbre una y otra vez esperando que Charlotte le abriera a puerta, necesitaba una buena follada para olvidar el rostro sonriente del idiota que arruino su vida. Tocó una y otra vez hasta que escucho la voz que provenía de adentro.
— ¡Ya voy! — exclamó y luego abrió la puerta. — ¿Qué quieres?
Sin darle más op