El telefono de Elijah comienza sonar en mitad de la noche, en estado de alerta de inmediato se lo toma y contesa la llamada.
— ¿Hola? — Es lo primero que dice con su voz ronca.
— ¿Elijah? — La voz dulce de su esposa se escucha del otro lado de la linea.
— ¡Lena, mi amor! — Como pudo se acomodo en la cama por la sorpresa.
— ¿Porque me dejaste?
— No amor, yo nunca te he dejado. – Elijah niega con su cabeza.
— Si lo hiciste, me dejaste sola y ella nos alejo.
— No, cariño, te estamos buscando,