Al llegar la noche, Elijah y Lena contemplaban las estrellas afuera de la librería. El cielo estaba claro y despejado, y la suave brisa veraniega los acariciaba. No había necesidad de buscar una manta y cubrirse, ya que el clima era cálido y perfecto. Sostenían tazas de chocolate caliente que les habían regalado en la cafetería como muestra de agradecimiento por revivir la librería del pueblo, y el humo aromático se elevaba hacia el cielo.
Lena se sentía muy satisfecha con todo lo que había log