El viaje hacia la tundra de Velgrath no era solo una travesía por tierras gélidas; era un descenso hacia las partes ocultas del pasado, especialmente del pasado de Kael.
La visión que Serena recibió en Lysenar había sido clara: el segundo fragmento lunar yacía en las profundidades del Santuario de Niveas, oculto en la región donde se veneraba al Lobo Blanco, un espíritu ancestral que había marcado la historia de la manada de Kael siglos atrás.
Pero había un problema.
Velgrath no era territorio