El viento soplaba con violencia sobre la cima del Templo del Lobo. Serena, vestida con su armadura ceremonial —una mezcla de cuero negro y placas de plata lunar—, contemplaba el horizonte encendido. Más allá del Valle del Eco, las columnas de humo comenzaban a alzarse. Las facciones divididas de los clanes se habían puesto en movimiento. Algunos marchaban hacia ella; otros contra ella.
Pero no era el conflicto externo lo que la desgarraba.
Kael estaba a su lado, silencioso, como una sombra fiel