La noche no concedía descanso. Serena descendía los escalones del templo como si cada peldaño la condujera más profundamente a una verdad que no deseaba enfrentar. El aire estaba saturado de magia contenida y emociones no dichas. Kael no se había defendido tras la acusación velada de Liora. Su silencio hablaba, y eso dolía más que cualquier grito de traición.
Elandra la esperaba en los jardines de luna, donde las flores brillaban débilmente al contacto con la luz lunar. Serena se acercó sin pal